Focusing y la filosofía experiencial de Eugene Gendlin

FORMACIÓN EN FOCUSING

Cuando venimos al mundo, lo hacemos dotados/as de una inteligencia que habita nuestro cuerpo y que, lamentablemente, no se nos ha enseñado a escuchar. Esta inteligencia, que siempre busca moverse, expresarse de forma novedosa y creativa en la dirección de la sanación y la vida, lo sabe todo sobre nosotros; lo que nos pasa, cómo nos pasa y lo que necesitamos en cada momento para manejar aquello que nos preocupa o que se interpone en nuestro camino… Es decir, que es realmente nuestro cuerpo, que almacena todas las experiencias de nuestra vida, quién sabe, cuál es el siguiente paso que nos conducirá hacia una vida más satisfactoria y valiosa. Sabe lo que necesitamos para ser nosotros mismos, nuestras creencias y valores, lo que nos hace daño emocionalmente, y como sanarlo.

El diálogo con la sabiduría de nuestro cuerpo nos aporta una profunda conexión con nuestro interior que se puede ampliar a todos los aspectos de la vida…

¿QUÉ ES FOCUSING?

Focusing es un proceso que nos ayuda a acceder a una experiencia mucha más profunda que la que nos permite nuestra cognición. Ésta surge del diálogo con la sabiduría de nuestro cuerpo desde una actitud respetuosa y de aceptación incondicional de la propia realidad…

…es una forma especial de estar en contacto con nuestras emociones o sentimientos desde una sensación corporalmente sentida a la que Gendlin llama “Sensación Sentida”. Ésta, nos muestra cómo se siente la globalidad de una situación de nuestra vida. Al principio puede ser vaga, poco clara, difusa, pero si fijamos bien nuestra atención se manifiesta generalmente en la zona que existe desde la garganta hasta el abdomen. Se presenta como un «algo» o una imagen, que posee cualidades emocionales que al ser aceptadas, reconocidas respetuosamente, puede cambiar.

Focusing también se puede definir como la descripción de un proceso de cambio en nuestras vivencias que nos permite vivir con más conciencia y plenitud lo que nos acontece; nos va a ayudar a percibir los detalles y cosas pequeñas, entre otras, que surgen de las experiencias para afrontar un problema o  una situación difícil, y encontrar una solución creativa.

…es un proceso de toma de conciencia y sanación emocional que trabaja con la experiencia corporalmente sentida y nos posibilita seguir avanzando en nuestro camino sin dejarse llevar por lo que se aleja y no resuena con lo que ya se sabe de sí mismo.

EUGENE GENDLIN

Eugene Gendlin, filósofo precursor de la Psicología Experiencial, era un estudiante con gran interés por desarrollar «un método para comunicarse con todo tipo de gente. De joven, ya estaba preguntándose acerca de la construcción de significado y la creación de las experiencias significativas.En la universidad de Chicago, se encontró con algunos artículos de Carl Rogers sobre las emociones y la empatía y se fue convirtiendo en su colaborador.

Allí mismo empezó a reformular la teoría Rogeriana y concretar cada vez más su propio método: el Focusing.

En la década del 60, comenzó a mostrar un particular interés en aquellos aspectos que aparentemente determinaban el éxito o el fracaso de los tratamientos terapéuticos de la época, tomando como referencia el logro de cambios reales y profundos en la vida de las personas.

Junto a otros profesionales se dedicó a analizar tanto las posturas terapéuticas clásicas, como las más recientes, y después de escuchar innumerables sesiones grabadas, las dividió en dos grupos: aquellos que contenían procesos psicoterapéuticos tras los cuales los pacientes habían logrado modificaciones significativas en sus conductas, y las que evidenciaban procesos no exitosos.

En principio focalizaron su escucha sobre los terapeutas, suponiendo que algo en sus intervenciones o actitudes determinaba el éxito o el fracaso del tratamiento. La investigación demostró sin embargo, que no existían diferencias significativas. En ambos grupos, la actividad de los terapeutas era esencialmente similar, no obstante ante ello, algunos pacientes progresaban y otros no.

Cuando la escucha se trasladó a los pacientes, los investigadores encontraron la diferencia. Con sólo oír una o dos sesiones grabadas, se podía predecir quiénes finalizarían con éxito su terapia. Estos pacientes (o clientes) parecían tener una percepción interna, un darse cuenta corporal, una peculiar sensación física desde la cual provenía y a donde se remitía en forma recurrente su discurso. En estos casos, eran comunes frases como las siguientes: «¿Cómo podría describir esto…? deteniéndose, buscando las palabras indicadas, «… es como miedo, pero no, no es exactamente miedo… humm… lo siento aquí en mi pecho… como si necesitara gritar».

Contrariamente, otros pacientes tenían un discurso articulado durante toda la sesión sin sensaciones corporales. Analizaban sus problemas, los explicaban, los lloraban, pero no lograban cambios significativos en sus vidas. La investigación demostraba que la terapia no enseña el «como» a los que ya no saben «cómo».

Gendlin se lanzó a ver si podía enseñar y transmitir este importante acto interior, y gradualmente, a través de muchos años, fue descifrando paso a paso las normas, para hacer exactamente lo que estos pocos pacientes con resultados positivos, de alguna manera habían sabido hacer. Fue profundizando en el proceso y de cómo ayudar al ser humano a conectar de forma consciente con esa maravilla natural que se encuentra en nuestro interior, y encontró la forma de estructurar el proceso para poder enseñarlo con sencillez a todas las personas y ser utilizado no sólo en psicoterapia, sino también como herramienta de desarrollo y crecimiento personal, de relación de ayuda, educacional, etc…

Gendlin escribe Focusing en 1978, donde lo describe como un proceso constituido por seis pasos. Por lo tanto, el proceso interior que se vive con Focusing se puede dividir en pasos o movimientos.

Los pasos son una guía, especialmente cuando se empieza con la práctica.

Familiarizarse con cada uno de ellos a través de la práctica es la mejor forma de aprender el proceso. La experiencia personal que se adquiere con cada uno de los pasos y su secuenciación es fundamental para que puedan conocerse, comprenderse y sobre todo poder aplicarse.

LOS SEIS PASOS

Despejar un Espacio

 

Despejar un espacio consiste en acercarse a conocer lo que estamos llevando con nosotros, lo que verdaderamente está sintiendo nuestro cuerpo en ese determinado “aquí y ahora”.

 

Comenzará  siempre por un contacto con nuestro interior que se va a ir haciendo más profundo.

 

Lo primero y más importante sería hacer una pausa, es decir “parar” de todo eso que estamos haciendo o pensando y permitirse crear una situación favorable para atender, escuchar, acoger aquello que venga de nuestro adentro. Para ello, necesitaremos condiciones como por ejemplo encontrar un lugar tranquilo, en el que no nos distraigan…es decir de un ambiente protegido en el que sentirnos suficientemente seguros.

La disposición adecuada para conectar y atender tus sensaciones corporales profundas es la de tu cuerpo relajado y tu mente lúcida.

Este primer paso permite preparar el cuerpo para el enfoque. Cuando el cuerpo esta cansado, tenso, muy invadido por estímulos externos o mandatos internos estará disperso, nervioso o agobiado y estas son las sensaciones que pueden impidir la comunicación con lo más profundo; hacen demasiado ruido como para escuchar lo que el cuerpo quiere decirnos. Puede ser útil la práctica de cualquier ejercicio de respiración, concentración o consciencia sensorial que sirva para “silenciar” ese ruido que interfiere en el interior.

Recuerda que antes de nada, es necesario tomarse tiempo suficiente para comenzar a “despejar tu espacio”. Y también la importancia de la actitud con la que nos acercamos a las sensaciones: con suavidad, respeto, curiosidad, cariño y aceptación profunda de lo que venga. Es nuestro y está bien así.

Preparar el cuerpo primero. Para ello, es fundamental buscar la postura corporal que acompañe esta disposición. Una buena manera de tomar contacto es dejándonos llevar por la respiración consciente; es decir, centrar la atención en la respiración, darse cuenta de cómo  entra el aire al inspirar y cómo sale el aire al espirar, atendiendo asimismo el efecto que tiene sobre todo en nuestro cuerpo. Ahora, se sugiere recorrer más o menos brevemente tu esquema corporal…

…a continuación dejarse sentir pies, piernas, pelvis y relajar la espalda. Relajar también los hombros, brazos, cabeza, cara… Ponerse en actitud de escucha de lo que vaya aconteciendo en el cuerpo durante el proceso, no juzgar lo que aparezca, solamente hay que acogerlo y atenderlo con curiosidad.

Ahora puedes pregúntarte:¿ Me encuentro realmente Bien?¿qué hay ahora en mí que me ocupa y no me permite estar totalmente bien? Espera que vayan apareciendo las respuestas. Cada una de ellas, nómbrala englobandola e imagina que la sitúas ahí frente a ti, como si te alejaras por un tiempo de ello. Repite esto con cada una de las respuestas que surjan. Ahora no es el momento de pensar, recordar o analizar este u otro asunto, situación o problema… solamente de reconocer que existe y de situarlo frente a ti.

Cuando sientas que has finalizado, comprueba que realmente es así, pregúntate: ¿Hay algo más que no me permita estar totalmente bien ahora? Si surje, del mismo modo que antes colócalo en un lugar fuera de ti. Ahora comprueba que estás a una distancia adecuada de todo ello. Puedes probar a alejarte o acercarte un poco más hasta que encuentres la distancia óptima para tí, ni demasiado lejos como para sentir que eso no es tuyo ni demasiado cerca como para sentirte invadido por ello; es decir, la distancia desde la que puedas contemplar tus asuntos sintiéndote seguro. Tómate el tiempo que necesites para descansar de todos esos asuntos que generalmente llevas encima. Date el placer de descansar de todo ello por unos instantes y recuerda: tú eres más que eso. Puedes decirte a ti mismo: “yo tengo problemas pero no soy mis problemas, soy más que eso”.

Formar la sensación-Sentida

 

Para formar la sensación sentida, es fundamental haber despejado bien tu espacio.

 

Ahora puedes elegir un asunto o tema para enfocar: de todo eso que hay situado frente a ti ¿qué necesita ser escuchado ahora?, ¿qué me está pidiendo ser atendido en este momento de mi vida?

 

Espera un tiempo contemplando hasta que surja una respuesta desde tu cuerpo. Uno de esos asuntos se colocará sin hacer nada en primer plano o ganará en intensidad. Pon en él tu atención para enfocarlo y recuerda antes guardar la distancia adecuada y segura.

 

Deja que se forme una sensación sentida en tu cuerpo:

¿Qué sensación-sentida aparece en mi cuerpo al observar todo este asunto? Considera cuando que la sensación-sentida no es la emoción, ni tampoco el sentimiento que puede venir sino algo leve, difuso y global que nos hablará acerca de todo ese asunto. Generalmente aparecerá en nuestro cuerpo por la zona del abdomen, estómago, pecho, garganta,…) podemos sentirla muy localizada en un punto o bien mucho más difusa y amplia ocupando más espacio. Recuerda que suele ser un algo sutil que aparece y que no sabemos muy bien cómo expresarla.

Encontrar un Asidero

 

Encontrar un asidero es encontrar como nombrar la sensación sentida.

 

Ahora que la puedes sentir y la sensación sentida esta localizada en tu cuerpo, deja que una palabra, imagen o gesto surja de ese lugar donde estás sintiendo.

 

Algunas posibilidades que te pueden ayudar a definir tu sensación-sentida, aunque no son las únicas: Es como si… ¿Cuál es la cualidad de esta sensación-sentida?… Permite que se cree una imagen a partir de esa sensación: color, forma, textura, tamaño… ¿Cuál es la palabra o imagen que mejor encaja con la globalidad o lo más nuclear de todo este asunto?

Lo  importante es poder encontrar un modo de expresar eso que sientes ahora y que tiene que ver con todo ese asunto. Obsérvala por un tiempo, Dale la bienvenida con curiosidad como quien observa algo por primera vez en su vida, desde todos los ángulos, tratando de descubrir todos los matices…

Resonar

 

Ahora que has encontrado como nombrarla, puedes resonar con ella.

 

Comprueba si esa palabra, imagen o gesto que has encontrado realmente se ajusta con tu sensación-sentida.

 

Pasea tu atención del asidero a la sensación, de la sensación al asidero… ¿ es así o hay algo más que necesite? (otras palabras, matices…) para ajustarse totalmente. Cotejala cuantas veces sea necesario hasta que la sensación-sentida pueda reconocer que esa es realmente la forma que define como se siente.

En ocasiones, cuando se encuentra la definición completa sobre eso que sientes con respecto a un asunto, algo se expande y se abre en tu interior, la sensación sentida cambia y puede que aquí sea un buen lugar para cerrar este enfoque; si es así pasa al último paso “Recibir y Agradecer”. Si necesitas continuar indagando en ese asunto continúa en el paso siguiente que te ayudará a profundizar en ello.

Preguntar

 

En ocasiones, nos vamos a encontrar con la necesidad de seguir adelante y tener que profundizar más sobre esa sensación-sentida.

 

Ahora te invito a que mantengas tu atención sobre el cambio que has sentido en tu cuerpo y mira un momento las siguientes preguntas que aquí aparecen, probando a ver qué pasa.

 

Recuerda que tal vez alguna no encajen con tu sensación, o unas sí y otras no, solamente prueba.

Para preguntar, elige una de las preguntas y repítetela mentalmente, despacio y espera a ver cómo resuena en tu sensación-sentida. Es como si tiraras una piedra en un pozo y esperaras a ver cuando suena en el fondo. Si nada cambia prueba con otra, y así sucesivamente.

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En este paso del proceso intenta no perder el contacto con tu sensación-sentida. Sólo tienes que estar ahí con ella esperando a que algo cambie, se modifique, se expanda y/o se alivie:

De qué trata todo esto …

Qué es lo que le hace tan…(cualidad del asidero)…

Hacia dónde me invita a ir …

Qué hay por debajo de todo esto …

Qué necesita esta sensación para estar del todo bien …

Cómo sería sentirse realmente bien ahora…

Qué en mi vida se siente como esto…

Qué es lo peor de toda esta sensación…

Qué me está pidiendo ahora…

 

Recibir, Agradecer y Proteger

 

Antes de finalizar el proceso, recibe cualquier cosa que haya aparecido con una actitud de cordialidad y quédate ahí junto a eso nuevo, haciéndole compañía aunque sólo haya sido un pequeño paso.

 

Acogelo sin juicios ni críticas, está ahí por algo y seguro que es para ofrecerte información valiosa de cómo estás realmente ahora; verás que esto en sí es algo positivo para ti.

 

Focusing nos ayuda a reconocer y aceptar lo que es real. Qué por mucho tiempo que se oculte, rechace o niegue lo que es ya es y nada va a cambiar si no lo atiendes.

Protégelo de las voces críticas, de esa parte que forma parte de nosotros y desde la que nos solemos decir que “esto no debería ser así”, “no debería estar sintiendo esto”, “no puedes estar bien”, “no lo conseguirás”…

Todos esos mensajes que generalmente responden a las críticas o mensajes recibidos en momentos de nuestra vida y que no nos permiten ser quienes verdaderamente somos. “Imagina que sostienes eso entre tus manos y lo acaricias con ternura. Tal vez no sea lo mejor, tal vez ni siquiera te guste pero es tuyo, está ahí para ser escuchado…Agradece su presencia y lo nuevo que te haya traído en este enfoque. Recuerda que luego vendrán otros, y otros más…hasta que por fin se disuelva o cambie totalmente”.

BIBLIOGRAFÍA

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Cicatrices del Corazón

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Encontrar las mejores Soluciones mediante Focusing

-Autora:Bernadette Lamboy Edición: Desclé De Brouwer: 2012

 

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Tu cuerpo te dice quien puedes ser

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A la búsqueda de nuestro genio interior. Cómo cultivarlo y a dónde nos guía.

Autor: Flanagan, K. Edición: Desclée. Colección: Serendipity. Bilbao, 2001

 

Descubriendo mi sabiduría corporal

Autor: Salvador Moreno Editorial: Méjico, 2009

 

Focusing experiencial y existencial

Autor: Edgardo Riveros, 2005

 

Focusing, un paradigma para la Psicología del siglo XXI

Autor: Edgardo Riveros Edición: Salesianos Impresores

 

Un modelo procesual

Autor: Edgardo Riveros Edición: Instituto Ecuatoriano de Focusing, 2009

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