Francisco Javier Cadenas Domínguez

PSICÓLOGO

Licenciado en psicología. Máster en psicología General Sanitaria.

Psicólogo sanitario, Nº de Colegiado: AN09196


TERAPIA DE ADULTOS

La vida cotidiana y los avatares nos va marcando y a veces nos plantean situaciones en las que no sabemos bien cómo actuar y nos sentimos perdidos.

Estas situaciones pueden ser desde una ruptura de pareja hasta la asunción de demasiadas responsabilidades, pasando por la pérdida de un ser querido entre otras. Ya sea de manera puntual o debido a que perduran en el tiempo hasta hacerse crónicas, a veces vivimos estas etapas como problemas que nos generan sentimientos de angustia, tristeza, soledad, miedo o indecisión, condicionan nuestros pensamientos y paralizan o modifican nuestra forma de actuar. Es en estos momentos cuando la orientación profesional nos puede ayudar a encontrar la manera de afrontarlas y superarlas.

También es importante tener en cuenta la aparición de los trastornos clínicos con carácter patológico como pueden ser el trastorno depresivo o el trastorno de ansiedad generalizada. Aquí es cuando es más necesario el tratamiento psicológico, teniendo importancia la premura con que se acude al psicólogo, siendo este un factor de mejor pronóstico y menos agravamiento de la enfermedad.

Control de estrés y ansiedad, Depresión, Miedos y fobias, Pensamientos obsesivos, Trastorno bipolar, Retraimiento social y timidez, Baja autoestima, Procesos psicosomáticos, Proceso de duelo, Problemas de pareja, etc.


INFANTIL

 

Hemos de tener en cuenta que los niños no piden ir al psicólogo, sino que los padres y otros profesionales como profesores o pediatras son los que detectan los síntomas anómalos a través de su comportamiento y de su estado de ánimo. Una vez que han detectado la necesidad, los padres buscan respuestas y pautas para corregir la situación que les preocupa, este es el momento de dar el primer paso acudiendo al psicólogo.

Una vez que comenzamos a trabajar es muy importante la implicación de los padres en el proceso de evaluación y terapia, ya que ellos son los que mejor conocen a sus hijos y lo que a ellos les importa y ocurre, con lo que se convierten en nuestros mejores intérpretes.

También es importante comunicarse con los niños a través del juego, la imaginación y la creatividad, que es como ellos se expresan. Esta comunicación ha de ser a través de un fuerte vínculo entre el psicólogo y el niño que permita que ambos se encuentren cómodos, disfrutando de un momento único donde puedan expresar sus ideas, sentimientos y emociones de forma libre, y todo esto llevando un ritmo adaptado a las necesidades que el niño tiene para asimilar lo que le vamos pidiendo. El resultado de todo este proceso es el bienestar y la mejora de la calidad de vida de la familia.

Problemas de comportamiento y baja autoestima, falta de habilidades sociales y problemas relacionales, trastornos del sueño, trastornos alimentarios, ansiedad y estrés, depresión, miedos, tics, pis nocturno,  problemas de aprendizaje (lectura, cálculo, expresión escrita, etc.) trastorno por déficit de atención e hiperactividad, Discapacidad intelectual, Orientación educativa a padres y educadores…


ADOLESCENTES

La adolescencia es la etapa más difícil del crecimiento humano y esta además de sufrirla el adolescente, las sufren sus padres, hermanos y profesores.

 

Cuando llega un adolescente a la consulta no suele poner las cosas fáciles y hay un tiempo  limitado donde son esenciales la habilidad y capacidad para crear un vínculo que le transmita al joven que estamos de su lado y que remamos en la misma dirección. Nuestra a atención por tanto consiste en acompañarle en ese hervidero de emociones que fluyen y ayudarles a encontrar o enseñarles el camino hacia el que quieren dirigirse.

Problemas de comunicación, pautas educativas, educar en familia, educación afectiva y sexual, ruptura de pareja, ansiedad, habilidades sociales y resolución de conflictos, trastornos de la conducta alimentaria, técnicas de estudio.

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ORIENTACIÓN Y SEGUIMIENTO ACADÉMICO

En muchas ocasiones los menores les cuesta asumir por sí solos las tareas que les mandan en la escuela, necesitando un apoyo sin el cual el rendimiento escolar es bajo y puede afectar a su autoestima.

Este refuerzo consiste en detectar las posibles dificultades que pueda tener el alumno y guiarle en la superación de las mismas enseñándole a organizarse, modificando sus hábitos y métodos de estudio o dotándole de técnicas de estudio.

Técnicas de estudio, falta de hábitos de estudio, bajos resultados académicos, dificultades en el proceso de aprendizaje, dificultades en la lectura: mecánica y comprensión, dificultades en la escritura: mejorar la expresión escrita, problemas de atención y concentración, planificación de tareas, problemas en el aula, dificultades de lecto-escritura, retrasos de aprendizaje, orientación educativa y vocacional.